Muchas personas reciben la recompensa emocional antes de hacer el trabajo. Compran el libro, pagan la membresía, diseñan el plan o anuncian la meta, y su cerebro les hace sentir que ya avanzaron. En este artículo exploramos uno de los errores más comunes del crecimiento personal, los negocios y el liderazgo: premiar la intención como si fuera ejecución. Porque al final, la vida no recompensa lo que querías hacer. Recompensa lo que realmente hiciste.